Cuidado de las vías respiratorias

Mujer deportista respirando profundo en montaña

El sistema respiratorio, fuente de vida

El aparato o sistema respiratorio es el conjunto de órganos implicados en la respiración. En humanos y animales mamíferos está compuesto por los pulmones y por las vías respiratorias (o aéreas) superiores e inferiores. Su función es llevar el oxígeno del aire a través de las vías aéreas hasta los pulmones, donde se intercambian los gases, y expulsar el anhídrido carbónico (CO2) circulando de nuevo por las vías hasta el exterior.

Respirar es vivir. Conocer y cuidar el sistema respiratorio es una inversión de futuro.

El aparato respiratorio se divide entre las vías respiratorias superiores e inferiores.

Vías respiratorias superiores;

  • Fosas nasales.
  • Boca.
  • Faringe (garganta). Cuidado de las vías respiratorias. Consejos y prevención.
  • Laringe (donde se encuentran las cuerdas vocales, la glotis y la epiglotis).

Vías respiratorias inferiores;

  • Tráquea (la mayor de las vías respiratorias).
  • Bronquios, bronquiolos y alveolos (también llamado árbol bronquial por la forma de las ramificaciones).
  • Pulmones (los órganos de mayor tamaño del aparato respiratorio).
  • Pleura y cavidad pleural (membrana que recubre los pulmones).
  • Músculos respiratorios (diafragma y músculos intercostales).

Cuidado de las vías respiratorias. Consejos y prevención.

La salud del aparato respiratorio, o lo que es lo mismo, respirar con total normalidad, es esencial para mantener una buena calidad de vida. Por eso es importante velar por su cuidado y buen funcionamiento.

Según la época del año y las condiciones medioambientales, nuestras vías respiratorias quedan más expuestas y hay mayor riesgo de irritación o de infecciones.

A continuación, veremos algunas recomendaciones para mantener nuestro sistema respiratorio saludable:

  • Hacer ejercicio. Caminar, nadar, yoga, clases de baile… Mantenerse físicamente activo ayuda a remover la mucosidad y las flemas de las vías respiratorias, facilitando su expulsión. El ejercicio aeróbico también fortalece los pulmones y mejora su capacidad.
  • Ventilar con frecuencia. Renovar el aire de los espacios en los que pasamos más tiempo, ya sea en nuestro hogar o lugar de trabajo, ayuda a evitar los ambientes cargados y viciados. Con 10 o 15 minutos al día, es suficiente.
  • Lavarse o desinfectarse las manos. Mantener una buena higiene de manos es importante para no esparcir virus ni bacterias por nuestro organismo. No es nada raro que, sin darnos cuenta, nos llevemos las manos a la boca para picar de una bolsa de patatas, por ejemplo. Por eso es aconsejable lavarlas siempre al llegar a casa o hacer uso de alcohol de manos en gel durante el día, a la venta en cualquier farmacia o supermercado.
  • Hidratarse a menudo. Beber agua (o en su defecto zumos, infusiones o caldos) es siempre beneficioso para el tracto respiratorio superior. La hidratación reduce la posibilidad de irritación y picor (que podría desencadenar el reflejo de la tos) y favorece que se diluya la mucosidad adherida.

Esto también aplica a la humedad en casa, que debería aproximarse al 45%.

Padre e hijo tomando zumo de fruta natural en cocina
  • Vacunarse en caso de ser población de riesgo. En invierno, es recomendable que las personas de 65 años o más y la población de riesgo con antecedentes de patologías respiratorias reciban la vacuna de la gripe, para intentar evitarla o por lo menos, para minimizar su impacto.
  • Consultar con el médico. Visitar al especialista ante cualquier síntoma anómalo como la tos que no cesa tras un resfriado, molestias en el tracto respiratorio, reflujo y ardores de estómago, afonías recurrentes… Prevenir es la clave para no lamentar.

También hay situaciones a evitar con el fin de proteger la salud de nuestras vías respiratorias:

  • Frío, humedad y cambios bruscos de temperatura. El frío debilita las defensas de las vías respiratorias y nos expone a gripe y resfriados. Procura ir suficientemente abrigado, sobre todo en pies y garganta. Utiliza bufanda para proteger nariz y boca en los días fríos de invierno o en días ventosos.

    En casa evita la humedad y mantén una temperatura ambiente de entre 19º y 21º.

  • Contaminación. En ocasiones no le damos suficiente importancia al impacto de la contaminación en nuestra salud respiratoria, porque las partículas tóxicas no son visibles a nuestros ojos, pero la contaminación es un factor de riesgo importante, sobre todo en ancianos o personas con asma o EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica).

    Así pues, es recomendable no salir los días de alerta por contaminación ambiental o, como mínimo, no pasear ni realizar ejercicio intenso en calles y vías de mucho tráfico.

  • Mucosidad acumulada. En invierno aumenta la secreción y la congestión nasal; el frío reseca la mucosidad y esta no cumple con su función de “filtro” de las impurezas, con lo que se convierte en un posible foco de infección.

    Por este motivo, es aconsejable limpiar las vías respiratorias para evitar complicaciones. Existen fármacos efectivos para diluir la mucosidad a base de Acetilcisteina, Bromhexina o Carbocisteina, o expectorantes como la Guafenesina, de venta en farmacias. También puede ayudar la aplicación de una solución salina para lavar las fosas nasales o algunos remedios naturales como baños calientes o vahos de eucalipto.

  • Inflamación del tracto respiratorio. En el caso, por ejemplo, de periodos de tos seca persistente e irritación de la garganta, es conveniente cuidar la zona y acelerar la recuperación con remedios que calmen el picor y la inflamación.

    Para ayudar a calmar el picor los jarabes antitusivos como Flutox son un tratamiento rápido y eficaz (solo en caso de tos seca, sin expectoración). Otras ayudas complementarias pueden ser los remedios que ayuden a suavizar la zona, como los caramelos o las gárgaras con miel y limón, entre otros.

  • Tabaquismo. El humo del tabaco, incluido el de segunda mano (fumadores pasivos), contiene sustancias muy tóxicas e irritantes que nos predisponen a sufrir infecciones e inflamaciones.

    Con el tiempo la situación se agrava y aparecen nuevos síntomas, algunos permanentes como la tos crónica, pudiendo desembocar en una enfermedad incapacitante como la EPOC o el enfisema pulmonar.

Fisioterapia respiratoria

Para personas vulnerables, con patologías respiratorias crónicas o degenerativas, la fisioterapia respiratoria es una forma de cuidarse y de mejorar la calidad de vida.

Esta rama de la fisioterapia se centra en la realización de ejercicios respiratorios y en el entrenamiento de los músculos respiratorios.

Depurar las vías respiratorias

Al igual que otros órganos, nuestro sistema respiratorio también agradece una depuración que despeje las vías de impurezas.

A continuación, anotamos algunos consejos adicionales para limpiar y desintoxicar las vías respiratorias.

Mujer madura tumbada y relajada en sauna
  • Infusiones. La toma de infusiones, y líquidos en general, es muy beneficiosa para hidratarse y humedecer las vías, sobre todo durante los meses de frío. Las elaboradas a base de tomillo, hinojo, anís verde, llantén o malva son particularmente beneficiosas por sus propiedades depurativas y expectorantes.
  • Vahos o baños de vapor. Los vahos o baños de vapor también pueden ser una excelente terapia limpiadora. Unos 20 minutos de vahos ablandan, humedecen y remueven las mucosidades de nariz, garganta y bronquios, dejando las vías respiratorias despejadas. Se pueden incorporar aceites esenciales o plantas para aumentar sus propiedades.
  • Masajes relajantes con aromaterapia. Darse un masaje con aromaterapia favorece la limpieza y ventilación de las vías. Los aceites esenciales de tomillo o eucalipto, entre otros, tiene propiedades expectorantes y balsámicas.
  • Dosis de naturaleza. Nada sienta mejor a nuestro organismo que una buena dosis de aire puro. Escaparse a la montaña o pasear cerca del mar y aspirar la brisa marina tiene un efecto detox para cuerpo y mente.