Qué es la tos seca y cómo actúa

La tos seca, también conocida como improductiva, nerviosa o irritativa, es un tipo de tos sin mucosidad, a diferencia de la tos húmeda o productiva.

Mujer joven resfriada y tosiendo en cama

Consiste en un espasmo repetitivo y persistente, reflejo o voluntario, que irrita la garganta provocando un dolor y un picor constantes, y desencadenando lo que se conoce como el “círculo vicioso de la tos”.

Cuanto más se prolonga la tos, más se irrita la garganta; y a mayor irritación de la garganta, mayor necesidad de toser.

Síntomas de la tos seca

La tos seca o improductiva se caracteriza por su persistencia y por su impacto en nuestra vida cotidiana.

Los ataques de tos seca comportan consecuencias físicas que alteran nuestro día a día, como falta de sueño y de descanso, náuseas, vómitos, dolor de cabeza o pérdida de apetito.

Algunos de sus síntomas más comunes son:

  • Pecho sin mucosidad ni expectoración, es decir, sin expulsión de moco al toser.
  • Tos fuerte, brusca y seca.
  • Permanente sensación de cosquilleo y sequedad de garganta.
  • Dolor y picor en faringe, laringe y tráquea.
  • Constante necesidad de toser.
  • Ataques de tos violentos, sobre todo por la noche.
  • Agujetas y cansancio causados por la tos constante y la falta de sueño.

En ocasiones la tos productiva puede confundirse con la tos seca, en lo que se conoce como tos seca falsa. Sucede cuando no se puede expulsar la mucosidad porque esta está demasiado adherida a los bronquios o porque no se sabe expectorar correctamente (como pasa con los niños). En estos casos necesitamos una medicación que nos ayude a ablandar y diluir el moco para facilitar la expulsión.

Causas habituales y tipos de tos seca

La tos seca puede aparecer por motivos diversos, de manera puntual o acompañando a otros síntomas en el marco de alguna enfermedad. Conocer su origen es clave para combatirla y recuperar el bienestar.

La causa más habitual de tos seca es el resfriado común o proceso gripal.

Cuando estamos resfriados sufrimos una infección de las vías respiratorias altas (tráquea, laringe y faringe), que se inflaman dificultando el paso del aire y provocando el ataque de tos. La prevalencia de la tos causada por una infección respiratoria aguda es muy alta, llegando a suponer una complicación añadida en pacientes con patologías respiratorias de base o comorbilidades.

El origen de las infecciones respiratorias puede recaer en distintos microorganismos patógenos, siendo los virus la causa más común en patologías como: los resfriados que son provocados habitualmente por infección de rinovirus, la gripe que está causada por el virus influenza (siendo el A el más habitual) y la infección por coronavirus (como el actual Covid-19).

El promedio de duración del resfriado común va de los 7 a los 10 días. Más allá de este periodo, hay que consultar con el médico para descartar otras posibles causas.

La tos seca es uno de los primeros síntomas que aparecen cuando se padece una infección respiratoria, produciendo molestias e impidiendo un buen descanso nocturno. En el caso del resfriado, la tos seca aparece en la primera fase y puede evolucionar en tos productiva (tos con mucosidad) al cabo de los días. Por otro lado, la tos seca es una de las principales manifestaciones que comparten el resfriado, la gripe y el Covid-19.

Si nos centramos en el resfriado común, la tos seca debe cortarse de forma rápida y eficaz. Por ello, se utilizan antitusivos como Flutox que, gracias a la Cloperastina, actúa mediante un doble mecanismo de acción a nivel central y a nivel periférico, incrementando su eficacia. Además, al ser tan espeso, calma el picor

Madre cuidando hijo enfermo en cama

La tos seca también puede aparecer como reacción a ciertos fármacos (como los que se prescriben para la presión arterial alta), por reflujo gastroesofágico, ante factores ambientales (contaminación o cambios bruscos de temperatura) o emocionales (estrés, ansiedad o tics) y en casos de tabaquismo.

En cada inhalación el tabaco provoca una reacción irritante en las vías respiratorias y la inflamación de la mucosa bronquial. Además, el humo del tabaco debilita los cilios, unos diminutos vellos que nos ayudan a expulsar elementos extraños alojados en los pulmones. Con las horas de sueño algunos cilios se recuperan y empiezan a trabajar para desintoxicar los pulmones. Por ello al despertar los fumadores tosen, para tratar de eliminar los agentes irritantes y la mucosidad acumulados.

Otras enfermedades que presentan tos seca y que requieren consulta inmediata con el especialista, son: laringitis aguda o crup, alergia, infección del oído medio (otitis) o asma, incluso otras más graves, como bronquitis crónica, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), afecciones cardiacas, enfisema pulmonar o cáncer de pulmón. 

También tosemos de forma puntual para despejar las vías respiratorias en caso de obstrucción parcial, por un trozo de alimento, por ejemplo.

En función del tiempo que perdura, la tos se puede clasificar como: tos aguda, subaguda o crónica.

En función del tiempo que perdura, la tos se puede clasificar como: tos aguda, subaguda o crónica.

En cualquier caso, es muy conveniente consultar con un especialista para un diagnóstico y tratamiento apropiados.

  • Tos aguda. Aparece de forma repentina y remite antes de las tres semanas. Aunque no acostumbra a complicarse siempre es recomendable consultar con el médico y/o con el farmacéutico para una supervisión experta.
  • Tos subaguda. Cuando la tos aguda se extiende hasta las ocho semanas. Conviene visitar al médico lo antes posible para identificar el motivo y evitar que la tos se prolongue más en el tiempo, hasta convertirse en crónica.
  • Tos crónica. Si persiste más de ocho semanas, sin remitir. Ante una tos persistente que no desaparece nos tenemos que poner en manos del especialista a la mayor brevedad, para un diagnóstico detallado y un tratamiento específico según la causa de origen.
Hombre mediana edad consulta con doctora

Descubriendo el mecanismo de la tos

La tos, un gran aliado en la defensa de nuestro organismo.

La tos es nuestra respuesta natural para expulsar elementos externos de las vías respiratorias.

El responsable de “activar la tos” es el centro tusígeno, que actúa al recibir el mensaje de los receptores de la tos, distribuidos por todo el cuerpo: faringe, laringe, tráquea, cuerdas vocales, mucosa bronquial, conducto auditivo, pleura o pericardio del corazón.

El mecanismo de la tos presenta tres fases: inspiración, compresión y expulsión.

  • Fase de inspiración o carga: Se abren las cuerdas vocales para facilitar la entrada de aire y se cierra la glotis.
  • Fase de compresión: Los músculos del diafragma se contraen. La glotis se cierra manteniendo el aire en los pulmones.
  • Fase de expulsión: Se eleva el paladar y la glotis se abre para dejar salir el aire a toda velocidad, arrastrando impurezas y obstáculos.

Una vez conocidas las causas y el funcionamiento de la tos seca podremos remediarla de forma eficaz.

¿Lo más recomendable? Enfocar el tratamiento en dos direcciones:
Por un lado, en aliviar la inflamación para romper con el “círculo vicioso de la tos” y por el otro, en disminuir los impulsos del centro tusígeno para eliminar la tos y recuperar el bienestar lo antes posible.

 

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