Consejos para tratar la tos seca en niños

Niña con manos en la boca no quiere tomar el jarabe

Cuando los niños enferman suelen estar inquietos, irritables o enfadados y a veces, por muy buena voluntad que pongamos, lloran, patalean, cierran la boca y se niegan a tomar el jarabe. Según la edad, incluso lo escupen o lo vomitan, convirtiendo la toma de la medicación en un auténtico reto.

Para los padres puede ser desesperante ver al pequeño enfermo y no poder administrarle el remedio que le ayudaría a mejorar.

Por otro lado, al darle la medicación, también surgen dudas e inseguridades: ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Ha tomado toda la dosis? ¿Qué hacer si olvido una toma? ¿Y si escupe el jarabe?

A continuación, veremos algunos consejos generales para “pasar el mal trago” de la manera más rápida y agradable posible.

Trucos útiles para padres para administrar el jarabe

  • Actúa con confianza y determinación. El niño ha de percibir que la medicación es importante, así que lo ideal es armarse de paciencia y mantenerse firme, insistiendo hasta conseguirlo.
  • Crea un ambiente agradable y relajado. Si los niños notan tensión o se sienten coaccionados se multiplican las posibilidades de “bloqueo”. Prueba poniendo música o mientras ve su programa favorito.
  • Explícale lo que va a suceder. A partir de cierta edad, si a un niño se le explica con calma que el jarabe es por su bien, puede comprenderlo y mostrarse más predispuesto a colaborar. Por otro lado, si le vamos avisando antes de la toma, le damos tiempo para acomodarse a la idea.
  • Dale un toque divertido. Deja que decida, por ejemplo, dónde prefiere tomarse el jarabe o en qué cuchara hacerlo. También puedes inventar un sistema de recompensas (stickers, estrellitas) o “medallas”, para dárselos tras cada toma. O montar un rol play con sus muñecos, en el que les explicamos lo importante que es tomarse el jarabe para ponerse mejor.
  • Elige jarabes con un sabor agradable. Si no es posible, un truco útil es apretarle la nariz mientras toma el medicamento para bloquear el gusto y el olfato.
  • Consulta alternativas para reducir las tomas. Pregunta al farmacéutico si existe una versión concentrada del medicamento o si hay algún jarabe que requiera menos tomas o dosis más pequeñas.
  • Refrigera el jarabe. El frío ayuda a disminuir el sabor y hace que la consistencia sea más agradable. No todos los productos pueden ser enfriados, así que verifica antes con el farmacéutico si puedes hacerlo o no.
  • Procura no enfadarte ni castigar. Tomar un jarabe con mal sabor no es agradable, por lo que es comprensible que los niños intenten evitarlo. Hay que tener en cuenta que ellos no conocen el alcance de los beneficios como nosotros. Aunque a veces puede ser difícil mantener la calma, todo irá mejor si te muestras comprensivo y creas un clima alegre, positivo y empático (sin dejar de insistir).
  • No recurras a sobornos. Pueden convertir cada toma en un “tira y afloja”. Hay que transmitirles que tomar la medicación no es negociable.
  • Y al final, ¡mucho amor! Cuando finalmente se toma el jarabe llega el momento del refuerzo positivo. Felicítale por su buen comportamiento y dale una gran dosis… de amor y cariño.
Niño dos años tomando cucharada jarabe

Consejos según la edad

A continuación compartimos algunas estrategias generales para administrar el tratamiento contra la tos seca, según la etapa del pequeño.

De los 2 a los 3 años el reto es generar un clima calmado y positivo, intentar contar con su colaboración y mantenerse firmes. Aunque el niño ya sabe si algo le gusta o no y lo expresa con vehemencia, también es el momento en el que empiezan a comprender y a razonar, cosa que es una ventaja. El objetivo será transmitir la importancia de tomar la medicación y buscar su cooperación.

Intentamos que se sienta escuchado y que participe del proceso en la medida de lo posible. Antes de cada toma le avisamos y dejamos que exprese su opinión sin rebatir, mostrándonos asertivos. También podemos cederle parte del control, proponiéndole que elija el sitio dónde tomarlo, por ejemplo.

Al tomar el jarabe es importante que le mostremos nuestra alegría y le elogiemos por el esfuerzo y por su buena actitud.

De los 3 a los 5 años ya comprenden mejor la importancia de tomar el medicamento, por lo que las pataletas acostumbran a ser más llevaderas. Podemos enfocar la toma como una “tarea compartida”. Hablamos de lo que va a suceder, cuando y como.

Seguridad y prevención

Más allá de los trucos para tomar el jarabe, hay algunos aspectos relacionados con la seguridad que conviene tener presentes a la hora de medicar a nuestros hijos. Veamos algunos:

  • Administrar el tratamiento siguiendo las instrucciones del prospecto y ante cualquier duda, consultar con el farmacéutico.
  • No dejar jamás que el niño tome su medicación sin supervisión.
  • Verificar la edad mínima recomendada antes de administrar el jarabe. Por ejemplo, en el caso de Flutox, la edad mínima es a partir de los dos años.
  • Colocar al niño en una posición erguida, sentado (a 45º) o de pie, para evitar el riesgo de asfixia.
  • Suministrar la dosis lentamente para evitar que se atragante. En caso de utilizar jeringuilla, intentar que el líquido no vaya al centro del paladar ni con demasiada presión. Lo mejor es vaciar milímetro a milímetro en un lateral de la boca, para que el niño trague a su ritmo.
  • Evitar hablar del medicamento como si fuera una golosina, puede llevar a confusión y generar situaciones de riesgo.
  • Utilizar los sistemas de dosificación que vienen con el medicamento (jeringuilla, pipeta, cuentagotas, vasito, cuchara…), para no equivocarse con la dosis.
  • Asegurarse de que ha tomado la dosis. Si escupe, habrá que dárselo de nuevo. Si vomita, tras los 30 minutos de la toma, lo más probable es que la mediación haya sido absorbida, y no será necesario repetir. En caso de duda, parar el tratamiento y consultar con el pediatra.
  • Como recomendación, puede ser de utilidad anotar las tomas en una hoja y dejar la pauta cerca del jarabe, sobre todo si no eres el/la único/a que administra la medicación.
Madre dando jarabe con cuchara a niña enferma

Aliviar la tos del bebé

Tal como indica la Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) no hay que administrar medicación contra la tos ni el resfriado a niños menores de 2 años, salvo recomendación del médico.

Así pues, una vez diagnosticada la tos del bebé, solo queda esperar pacientemente a que esta remita, intentando calmar los efectos de la tos para que el pequeño se sienta mejor.

Algunos consejos que pueden ser de utilidad:

  • Cargar al bebé en el hombro en posición vertical de manera que su cabeza se mantenga elevada y le ayude a respirar mejor.
  • Cuando la tos esté bajo control, darle un poco de agua a temperatura ambiente para evitar la deshidratación y para mantener húmedas las cuerdas vocales.
  • Las inhalaciones con suero fisiológico y un nebulizador (de venta en las farmacias) pueden ser un recurso efectivo.
  • Como alternativa, darle un baño de agua tibia al bebé a puerta cerrada, durante unos 15 o 20 minutos, también ayudará a humedecer las vías respiratorias con el vapor y a calmar la irritación.
  • Despejar o limpiar la nariz del bebé, sobre todo antes de amamantarlo o darle el biberón, es también una buena iniciativa.
  • A la hora de dormir, incorporar ligeramente la cabecera de la cuna puede mitigar la tos nocturna, ya que se evita la postura horizontal que favorece la acumulación de mucosidad.
  • Evitar los factores ambientales que puedan empeorar su situación, como el humo del tabaco, los ambientadores, el polvo, los pelos de mascota o las colonias fuertes.

Cuestiones para consultar con el médico

Resumiendo los puntos anteriores, algunas de las consultas que podemos plantear al pediatra son:

  • Verificar la edad mínima recomendada.
  • Cantidad exacta de cada dosis y periodicidad.
  • Mejor momento para administrar el jarabe.
  • Qué hacer si olvidamos una toma.
  • Cómo actuar si el niño vomita.
  • Conveniencia de mezclar con alimentos (leche, zumo…)
  • Existencia de medicación concentrada o de menor dosificación.
  • Posibilidad de enfriar el jarabe.
  • Qué efectos adversos pueden presentarse.

Hay que tener presente que el pediatra es nuestro mejor aliado cuando el niño lo pone difícil con la mediación o cuando necesitamos esclarecer dudas para abordar nuestra misión con más seguridad.