Qué tipos de tos existen y cuáles son sus causas

Mujer joven tosiendo en casa

Entendiendo la tos

La tos es una reacción defensiva de nuestro cuerpo que se produce como un acto reflejo o de forma voluntaria. Se describe como una expulsión violenta, ruidosa y repetitiva de aire que tiene como fin despejar las vías respiratorias de elementos extraños o irritantes, como la mucosidad.

Así pues, aunque puede llegar a ser muy molesta la tos es un gran aliado de nuestra salud; un mecanismo de defensa y limpieza que nos ayuda a depurar nuestro organismo, por lo que evitarla o eliminarla no será siempre la mejor opción.

Identificar qué tipo de tos tenemos y sus posibles causas es el primer paso para dar con el tratamiento más eficaz.

¿Cuántos tipos de tos hay y cuáles son sus causas?

Según sus síntomas, podemos clasificar la tos en los siguientes grupos:

  • Tos seca, nerviosa o improductiva. Es un espasmo persistente, sin mucosidad, provocado por un estímulo irritante en las vías respiratorias que aumenta progresivamente la necesidad de toser.

    La tos seca genera un círculo vicioso que puede comportar consecuencias como falta de descanso, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, pérdida de apetito o dolor torácico.

    Los síntomas habituales son:

    • Pecho sin mucosidad ni expulsión de moco al toser.
    • Tos brusca y seca.
    • Permanente sensación de cosquilleo y sequedad de garganta.
    • Dolor y picor en faringe, laringe y tráquea.
    • Constante necesidad de toser.
    • Ataques de tos violentos, sobre todo por la noche.
    • Agujetas y cansancio causados por los accesos de tos y por la falta de sueño.

    Entre las causas más comunes de la tos seca están:

    • Resfriado común (causante del 75% de los casos).
    • Proceso gripal.
    • Irritación e inflamación de las vías respiratorias altas (por la contaminación, el humo del tabaco o el polvo, por ejemplo).
    • Otitis o irritación del oído.
    • Alergia.
    • Asma.
    • Obstrucción accidental, como por ejemplo, por un trozo de alimento.

    En caso de resfriado común también es posible que la tos seca aparezca en una primera fase de la enfermedad y que evolucione en tos productiva con el paso de los días.

    Como todos hemos podido comprobar en alguna ocasión, la tos improductiva puede ser agotadora y alterar nuestra vida cotidiana afectando al trabajo, tiempo en familia, ocio...

    Lo prioridad en caso de tos seca es calmar la irritación y disminuir la tos para recuperar la normalidad.

  • Tos húmeda, eficaz o productiva. El moco tiene un papel clave en la función inmune del organismo, actuando como sistema de protección de la membrana mucosa que recubre varias partes de nuestro cuerpo, como la boca, la nariz o los pulmones. Cuando existe inflamación el cuerpo genera una mayor cantidad de moco para proteger esta membrana. La misión de la tos productiva es eliminar el exceso de mucosidad mediante lo que se conoce como expectoración, o lo que es lo mismo, la expulsión de moco al toser.

    Los síntomas habituales de la tos productiva son:

    • Mucosidad espesa y pegajosa.
    • Congestión nasal.
    • Sensación de opresión y congestión en el pecho.
    • Sonidos roncos o silbidos al respirar.
    • Dificultades para expulsar la mucosidad al toser.

    La causa más común es la infección de las vías respiratorias habitual en resfriados comunes o procesos gripales. Ante otras patologías como neumonía, bronquitis, rinitis o goteo retronasal se recomienda la consulta con el médico.

    En casos de tos productiva lo más adecuado es no eliminarla, sino tomar medicación específica que ayude a diluir el moco para facilitar su expulsión. A medida que vayamos eliminando la mucosidad, la tos irá desapareciendo.

Doctora examinando la garganta niña pequeña
  • Tos seca falsa. La tos seca falsa es productiva, pero puede confundirse con tos seca. Sucede cuando el moco está demasiado adherido a los bronquios para desprenderse o cuando no se sabe expectorar (muy habitual en niños).

    En estos casos requerimos una medicación que ayude a ablandar y diluir el moco para facilitar la expulsión.

  • Tos nerviosa o psicógena. Es la tos que nos importuna en medio de una presentación o cuando asistimos al teatro. Se da ante situaciones de estrés, excitación o nervios. Son reacciones reflejas o somáticas que nos llevan a toser o carraspear sin motivo fisiológico.

    La tos psicógena es una tos seca y diurna que desaparece con el sueño.

    Aunque a nivel físico es inofensiva puede llegar a generar mucha angustia en quien la padece.

  • Tos seca alérgica. Es la tos causada por una reacción alérgica. Una tos seca inducida por la inflamación de las vías respiratorias que suele presentarse en combinación con otros síntomas (como estornudos, ojos llorosos o picor en la nariz).
  • Tos nocturna. Al tumbarnos para dormir, favorecemos la acumulación de mucosidad en las vías respiratorias. Cuando esto sucede, tendemos a respirar por la boca, haciendo que la garganta se seque y se irrite, lo que desencadena los conocidos ataques de tos nocturna: una tos intensa que parece no tener fin y que, de no pararse a tiempo, nos puede impedir el sueño y el descanso.

Tipos de tos según su duración

En función del tiempo que perdura, podemos clasificar la tos como:

  • Tos aguda. Suele empezar de forma repentina y por lo general no va más allá de las tres semanas. Acostumbra a ser de origen viral.

    Tanto si se trata de tos seca como de tos productiva, cuando la tos persiste consultaremos con el especialista para un diagnóstico y tratamiento apropiados.

  • Tos subaguda. Cuando la tos no termina de remitir y se alarga más allá de las tres semanas.
  • Tos crónica. Hablamos de tos crónica cuando perdura ocho semanas o más en adultos o más de cuatro semanas en niños sin remitir.

    Se trata de una tos permanente que no cesa ni de día ni de noche y que en casos graves puede presentar complicaciones como dolor de cabeza, transpiración excesiva, incontinencia urinaria, desmayos o incluso fractura de las costillas.

    Algunos de los síntomas más comunes asociados al síndrome de la tos crónica son: ardor estomacal o indigestión, sibilancias (sonido silbante al respirar), disnea (dificultad respiratoria o falta de aire), cosquilleo permanente e irritación en la garganta, ronquera y carraspeo continuo, congestión o secreción nasal, goteo retronasal, estornudos o gusto extraño en la boca.

    Entre las causas habituales de tos crónica se encuentran:

    • Asma.
    • Alergia.
    • Infecciones (como la tos ferina).
    • Goteo nasal posterior continuo.
    • Tabaquismo.
    • Nervios o somatismo.
    • Reacción a ciertos fármacos.
    • Enfermedad por reflujo gastroesofágico.

     

    Es también un síntoma que se puede dar en enfermedades más graves que requieren consulta con el médico.

Mujer mayor bebida caliente en ventana

En general, la tos crónica desaparece una vez diagnosticado y tratado el problema que la ha originado. Así que, como siempre, una consulta médica a tiempo y un diagnóstico precoz jugarán a nuestro favor y nos ahorrarán días de tos y muchas noches en vela.